Mientras esperaba el término de la gestión del presente Congreso con una ansiedad comparable al natural pedido de lactancia de un menor de seis meses, me doy cuenta que mi espera tendrá que ser extendida al menos por cinco años más.
El triste espectáculo que brindan algunos futuros padres de la patria son aún más deplorables que las desdichadas frases de Enith Chiquival y el payacito Waisman juntas. Este hecho tan insólito e impensable rompe nuevamente mis esquemas, por ejemplo hasta hace un par de meses pensaba que AGP era a todas luces el peor candidato a la presidencia y miren ustedes siempre sale uno peor (como el caso de Ollanta) que le ayuda a conseguir la victoria.
Sin embargo, volviendo al tema del Congreso, aquí ya no hay problemas de forma, hay problemas de forma y fondo.
En la última semana desgraciadamente he tenido que pedir disculpas a mi familia, mis amigos, y a los amigos de mis amigos (a los que inclusive sólo conozco por email o por un día de chat) por opinar en algún momento -desdichado por cierto- a favor de Nancy Obregón y Elsa Malpartida.
Sospecharan ustedes que me debería haber hecho una lobotomía para hablar bien de ellas, los entiendo y ahora pienso que la necesito, pero ya habrá tiempo de entrar en alguna terapia.
A esta hora ya todos deben haber observado el penoso incidente en el Congreso, una entrada forzada algo a lo Indiana Jones, y no lo digo sólo por la fauna que caracteriza a nuestro Congreso similar a la jungla pintoresca de las historias de Spielbeg, sino por el espectáculo para las cámaras que incluyó el apanado a un miembro de seguridad del Palacio Legislativo.
Quiero centrarme en lo segundo. Realmente me parece indignante que dos personas de línea de izquierda socialista (más un personaje al que llamaré el nacionalista “guantes de coca”), que abogan por el bienestar de la población, vayan al Congreso, golpeen a un señor de seguridad y luego se paren a vender tamales, perdón.... griten en el Congreso (que para fines prácticos es lo mismo).
Me llamó la atención dos tipos de actitudes.
En primer lugar, ambas justificaron a “Guantes de Coca” -al tipo que le rompe el tabique al miembro de la seguridad-, aquel personaje casi casi salido de una película mal hecha de Kung Fu. El muy cobarde manda el puñetazo y luego cual gacela se retira como para evitar que le echaran el pato del "Kechy"; sin embargo, las señoritas de la coca se hacen de la vista gorda diciendo: "No nos querían dejar pasar". Lo curioso es que el puñetazo fue dentro de la sala, es decir, ambas ya estaban dentro del recinto parlamentario.
Pero bueno, asumamos que nuestras tan dóciles y nacionalistas amigas Nancy y Elsa no se dieron cuenta que entre tanto apanado ya habían ingresado a la sala, digamos puede ocurrirnos a todos, es como cuando sales del baño de una casa ajena y no sabes en dónde estaba la puerta a la sala, demos a nuestras dos chicas super poderosas el beneficio de la duda .
El segundo detalle que me parece curioso es la reacción de ambas damas luego de que el hombre de seguridad se tropieza y pierde el equilibrio, yo decía en ese momento... nuestra buena Nancy le dará una manito para levantarse, pero no!! Nancy le mete un rodillazo a lo Kill Bill, caray una manera poco cordial de ayudar a alguien que cae al suelo, cierto??. Entonces viré mi mirada a Elsa Malpartida pues frente a tales sucesos pensaba –con una somera ignorancia- que nuestra futura madre de la patria le ofrecería lo que le negó Nancy, llamaría a los enfermeros, o saldría a decir.. “no conozco a los dos que te han machucado”, pero no!!!! sólo atinó a sentarlo definitivamente en la lona con un par de puñetazos más.
Dios esto ya parecía un combate de cachascán, así que esperaba al primero que aplicara una “triple Nelson” para iniciar el conteo regresivo, pero para bien del caído el apanado terminó allí.
Santo Dios!!! como tratan estas madres de la patria a uno de los nuestros, un empleado más, oprimido y mal pagado, contrado y colocado como carne de cañón para ser entregado a las huestes cocaleras.
Sabría este pobre personaje algo sobre las razones de la protesta circense de las dos nacionalistas? estaría de acuerdo con la teoría del libre cambio de Marx? sería un vil vendido al sistema del capital, individual y opresor que animan los Estados Unidos? Sabría algo del TLC este personaje? -con seguridad si lo sabía su conocimiento de por si ya era mejor que el que tenían Nancy y Elsa juntas-.
Qué rápido pierden sus banderas los nacionalistas, denuncian la violencia del sistema opresor y luego aplican su violencia acompañada de muestras de conductas impositivas para tratar de convencer por el miedo a los indecisos.
Recuerdo que cuando los estudiantes de línea progresista protestábamos en contra del sistema y de la dictadura desarrollábamos movilizaciones no violentas por lo que nos ganamos el respeto de la comunidad, con masas humanas hacíamos retroceder a la policía, no necesitábamos golpear y tampoco golpear al caído, pues hacerlo es de gente con poca dignidad, gente sin poder en la palabra.
Elsa y Nancy demuestran con su actitud que en la práctica no proponen algo diferente de lo que muestra la administración de Bush, opresión, violencia, golpe y si caes... más golpe. Al parecer los cocaleros llevan en sus manos la lucha de un grupo, algo así como una protesta sectorial muy diferente a la movilización de masas que idealizaba la revolucionario Rosa Luxemburg, “yo soy cocalera y yo necesito soluciones”, es la versión andina de la CONFIEP!!!! es la pobreza de ellos y no la del pueblo la que los conmueve, por eso pueden golpear a un hombre de seguridad sin preocuparse del daño que le hacen y pueden seguir golpeándolo si ha caído.
Qué pena Nancy, yo pensaba que eras algo mejor gente, y de la Sra. Elsa, peor doblemente pues sin trabajar, sin ningún mérito laboral ni académico, recibirá de sueldo lo que nunca llegará a ganar en su vida ese personal de seguridad.
Bueno amigos, tenemos más circo, así que hay que separar buenas butacas, comprar la mejor canchita, ajustar los subtítulos para las lisuras y jergas que se nos vienen, pues no por nada hemos financiado y seguiremos financiando a Sodoma.
Hasta la próxima semana.
sábado, julio 01, 2006
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